ETÉREA

 

Crear una obra es crear un mundo.
Vasili Kandinsky
(1)

 

En ETÉREA de Laura Benchetrit la sutileza se vuelve a definir. Es una exposición que comprende sus últimas producciones en dos series, distintas pero conectadas, de marcada abstracción y cierto lirismo: Mundo Eclosión y Mundo Circular. En estas la artista se caracteriza por la investigación de las virtudes de los materiales y las posibilidades de las técnicas; de la combinación de ambos extrae lo máximo posible.

 

La eclosión es la acción de romper y abrirse, brotar y expandirse. Mundo Eclosión grafica este efecto, su comportamiento y su movimiento en el espacio plástico.

 

De un trazo en apariencia espiralado nacen figuras imposibles de definir: hay quienes verán rombos, otros círculos; lo que sea que se observa es producto de una raíz –línea primitiva en este caso- de la que surgen las restantes. Así Benchetrit construye azarosamente este ‘mundo’. Como las burbujas que produce una explosión en el fondo del mar, tan solo se expanden buscando su propio lugar. Son obras conformadas por dos partes: una acuarela en papel como base y, por encima, un acetato trabajado con tinta. La dependencia entre figura y fondo es insoslayable.

 

En Mundo Circular, la artista sigue operando la influencia oriental que evocó en series anteriores, cuestión ya mencionada por Julio Sánchez (2). Nuevamente con el papel como soporte y a través del proceso del collagraph –técnica experimental de grabado- demuestra sus habilidades como pintora y grabadora. Podría decirse que se trata de una suerte de paisajes abstractos, en donde el fondo monocromo alberga líneas desordenadas – en un tono por encima- que sirven de estructura para apoyar figuras similares a las que trabaja en Mundo Eclosión. En esta superposición, el desequilibrio de las líneas entrecruzadas y los roleos abiertos y cerrados, proponen un interesante juego de inestabilidad.

 

En ETÉREA es inevitable detenerse en las formas, pero como mencionase Cezanne (3): “…no debería decirse modelar (cuerpos), sino modular (colores)…”. He aquí la clave para interpretar este corpus de obras: en la armonía del uso del color se advierte la libertad de las formas, su plenitud.

 

Laura Feinsilber (4) mencionó que Benchetrit había llegado a su madurez artística. Asimismo, es preciso decir que su temperamento inquieto no se ha quedado en la tradición y continúa en la búsqueda. Es ahí en donde su obra hace la diferencia.

 

Eugenia Garay Basualdo

Curadora

 

(1) Walter Hess, Documentos para la comprensión del arte moderno, Buenos Aires, ed. Nueva Visión, 2003. Pag. 156

(2) Catálogo de la exposición de LB, Suipacha galería de arte, Buenos Aires, 2007.

(3) Walter Hess, Documentos para la comprensión del arte moderno, Buenos Aires, ed. Nueva Visión, 2003. Pag. 26

(4) Catálogo de la exposición de LB, la galería Empatía, Buenos Aires, 2010.