Serena comunicatividad

 

Las acuarelas, témperas, pasteles y técnicas combinadas que la artista Laura Benchetrit presenta en esta muestra integran una unidad expresiva que permite apreciarlas como si se tratara de una gran obra abierta a diferentes variantes de un mismo concepto.

 

Estas obras, nos recuerdan al principio de Cézanne acerca de que "el color hace la forma" ya que la artista desarrolla su creatividad desde las cualidades perceptivas del color, al que siente con marcada intensidad.  El soporte del papel, contribuye a que el mismo se desarrolle en un registro expresivo atmosférico, sin apoyaturas ni referentes figurativos, ni otros recursos de imagen.

 

De tal modo, Laura Benchetrit logra atmósferas sutiles y refinadas propias de una captación sensible que va a lo esencial, despojada de todo elemento secundario.  Crea así un espacio para la reflexión serena y el encuentro con el mundo interior.  Por eso hay en sus obras una inevitable asociación con el misticismo oriental.

 

Sin turbulencias gestuales ni apelaciones al poder de atracción de la materia, que tiende, en su caso, a ser diluída y casi evanescente, la artista puebla a sus obras en un innegable misterio.  Nos lleva al terreno de la ambigüedad, atributo de la verdadera creación artística, y de lo inasible.  Todo está como sugerido, alegando ausencias y ofreciendo en clima alcanzado una posibilidad de encuentro espiritual.

 

La visión predominante es armoniosa y serena, como una apelación al orden del cosmos y a la comunión existencial con él que el hombre puede aspirar como paradigma.  La artista nos lo presenta como una búsqueda que ella parece encarar en cada obra, de una manera distinta, según la gama cromática empleada.

 

Su obra registra estados anímicos, momentos en el que el alma se sitúa ante el universo, aspirando con legitimidad a esa sed de absoluto que todos tenemos en la profundidad del ser.  La capacidad del artista se releva en la posibilidad de comunicar lo personal llevándolo a un plano mas universal, de modo de poder compartirlo con los demás.  En esa transferencia de vivencias, en las que se encuentran las identidades más profundas radica el poder convocante del arte.  Laura Benchetrit logra hacerlo realidad.

 

Fermín Fevre

Buenos Aires, Marzo de 2003